
Al margen de esporádicos sobresaltos,
vivíamos felices en aquel cobertizo de madera
que tenía una ventana orientada hacia poniente
y olía a maíz y a fruta, y a los dos
nos servía de escondite.
Bebíamos gaseosa mientras leíamos viejas
revistas de la abuela, ediciones antiguas
del Reader's Digest, omnipresente,
intentando encontrar, en vano,
la gracia de sus tiras cómicas.
Y comíamos ciruelas negras, escupiendo
el hueso en servilletas de papel absorbente.
Y por las noches, cuando papá traía aquellas
chocolatinas estupendas, que entonces se
llamaban Raiders y ahora son sólo Mars,
nos preguntábamos si siempre
iba a ser así.
* * *



15 comentarios:
Pregunta profunda.
Es lo que tenía leer el Reader's Digest mientras se bebía gaseosa.
Que tiempos...Me encantaba leerlo, todavía conservo un par de años.
Ahora ya sabes la respuesta.
¿Un trozo de pan? Ja.
Yo estaba.
Definitivo.
También le di mil vueltas a esos dibujos.
Y a "La risa remedio infalible"...
Tus letras congelan esa felicidad.
Entonces sí.
Allí siempre será así.
(el papel absorbente manchado de semillas es casi tan eterno como las Reader´s Digest...)
B & etc
Cómo es que esta página tarda tanto en cargar??
Me ha recordado a los "Me acuerdo" y también a que tu vena prosística indaga más allá de las fronteras de la lírica. ¿Te convenderé algún día?
Era otro tiempo en el que a nadie se le ocurría preguntarse por la felicidad ni por ninguna de esas estúpidas preguntas existenciales que te asaltan en cuanto estás desprevenida. Y qué felices éramos sin saberlo. Saludos, caballero.
Los buenos momentos nunca duran demasiado. También dicen que si lo hicieran, en poco tiempo no nos parecerían tan buenos. Besos.
Se me olvidaba, con tu permiso, voy a poner un enlace desde mi blog. Más que nada, por que así es más rápido entrar. Besos.
Me huele a regreso de Ochmoniak... espero.
Retomo un viejo tema, querido Hugo, pero me sigo cuestionando las bondades de hacerse según qué preguntas.
Volviendo.
Ni mucho menos.
Hugo, me gustaría enlazar tu blog a uno de los míos si no tienes inconveniente. Me encantan tus escritos y estilo.
Un abrazo
Yeli
Yo también espero.
Mummy: Era filosofía de cobertizo, Garganta Profunda. Y no, posiblemente no tenga ninguna respuesta, pero actúo igual que si las tuviese. Con prepotencia propia del ser humano.
Lena: No cabe duda de que estamos ante un caso manifiesto de desdoblamiento. (Yo conservo todos esos números, más de treinta, en una estantería en mi apartamento por pura torpeza sentimental) Besos y eso.
Beatus: A mí que me registren. Sabes que hay días en que la cosa va más lenta. En cuanto a lo de convencerme, lo veo francamente difícil. No sabes lo testarudo que puedo llegar a ser. Aunque igual os doy alguna sorpresa. No lo sé ni yo.
Anam: Sin preguntas se es mucho más feliz, siempre. Los interrogatorios existenciales son invento de almas atormentadas.
Dia: Todo sea por la comodidad, Zoe. Me parece bien.
Sal: Ni que me leyeses el pensamiento, traidor. Estos días me estoy planteando seriamente cambiar el rumbo de este blog. Y Ochomoniak era la alternativa.
Javi B.: Bondadosas o no, nos las hacemos. Bienvenido de nuevo, intermitencia andante.
Del Toro: Yep.
Yeli: Claro que no hay inconveniente, Yeli. Adelante.
Alicia: Sin fumar, ¿eh?
Te leo el pensamiento y, de alguna extraña manera, tú a mí también: empezó en el muelle de Brighton y acabó con los cirros, cúmulos y estratos... ya digo que es difícil de explicar.
Pasé a leerte.Gcc
si hubieran sido ciruelas verdes hubieran sido ciruelas claudia, jejjeeje!
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