
Los hombres poderosos, los dueños del dinero,
han llegado a Villa Somier a bordo de sus enormes
coches de lujo -negros, plateados- siempre veloces
por el carril de aceleración, apartando a los demás
conductores con ráfagas de luces, intimidándoles,
porque tienen prisa por conquistar el mundo.
Los hombres poderosos, los dueños del planeta,
comprueban nerviosos la hora en sus relojes de
oro, mientras observan el sol precipitarse por
entre las colinas. Hay algo que ni siquiera ellos,
los gurús de la opulencia, podrán administrar:
No existe dinero aquí para comprar el tiempo.
* * *
han llegado a Villa Somier a bordo de sus enormes
coches de lujo -negros, plateados- siempre veloces
por el carril de aceleración, apartando a los demás
conductores con ráfagas de luces, intimidándoles,
porque tienen prisa por conquistar el mundo.
Los hombres poderosos, los dueños del planeta,
comprueban nerviosos la hora en sus relojes de
oro, mientras observan el sol precipitarse por
entre las colinas. Hay algo que ni siquiera ellos,
los gurús de la opulencia, podrán administrar:
No existe dinero aquí para comprar el tiempo.
* * *



4 comentarios:
Ni tiempo para atesorar todo el dinero que ansían.
Así es, claro.
Muy cierto Hugo, muy cierto, hay cosas, pocas, que aún no se pueden comprar, el paso del tiempo o el paso de nosotros por la vida es efímero.Si pasas por mis tierras haz click encima de la rosa y comprobarás la belleza de las composiciones que hace un vikingo del Norte no lejos de villa somier,espero que te guste y opines porque es una forma de motivar al compositor,gracias! ;)
La conciencia de que todo, todo es impermanente
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