jueves 10 de julio de 2008

Jóvenes y honrados



Empezamos a robar muy jóvenes,
(no tendríamos más de doce años)
a escondidas y de noche, en salones
con moqueta gorda, bandera y chimenea,
mientras dormían nuestros captores
que eran rubios y gordos y no
hablaban en nuestro idioma.

Tú querías el dinero para comprar
gominolas. ¿Te das cuenta ahora de
lo gracioso que era todo? Robábamos
para comer, como los ladrones honrados,
pero nos sentíamos miserables como ratas.

Yo cogía las monedas grandes del bote de
los peniques para comprar discos extraños.
Aquel dinero inglés quemaba en las manos;
tenía grandes remordimientos después,
me imaginaba a la policía registrando mis
maletas en la aduana del aeropuerto, haciendo
miles de preguntas, llevándonos a los dos
a la sala oscura para interrogarnos por
separado. Pero nunca nos llegaron a
coger. Creo que lo hicimos bien.




* * *

6 comentarios:

Lena dijo...

Robar para comprar chuches

casi no es robar.

Es supervivencia.

B. etc...Hugo!

Anam dijo...

Muy tierno. Es de esos secretos inconfesables que acabaron bien. Saludos.

(Chicas, que no come).

Avalon's Butterfly dijo...

Al menos el sentimiento de culpa indica que al menos sus Conciencias estaban despiertas...

Creo que eso demuestra que no todo esta perdido

Anónimo dijo...

No es el hecho lo que importa sino la prolongación o continuidad del hecho.Pero hombre,unas chuches?eso se puede perdonar, hay edades sin malicia de saber que un acto es punible.Un saludo!Gcc

berti dijo...

Ay... que inocentón. Me temo que una no robaba para comer (¿acaso son comestibles un anorak, varios cromos y un juguetito de ésos de kinder sorpresa?)
Pero tiene muy buen gusto, como siempre, yo sigo comiendo chuches, aunque sea infantil (de ahí que le diga al quiosquero: "jeje... Es... para mi hermano, que tiene capricho").

Besos

betty blood dijo...

que vivan Hansel y Gretel. Es como una enormee lollipop!!!