sábado 26 de julio de 2008

Same thing in reverse



«Esto toca a su fin», ella advirtió.
«Tus piernas siempre serán tan
blancas», pensaba él, ausente;
ensimismado en su propia voz.

Su madre le daba de comer en
la cama, empujaba el tenedor
dentro de su boca. Observó:
«Hijo mío, qué piernas tan
blancas tienes».

Sólo entonces fue consciente
de todo cuanto había perdido.
Habían pasado ya más de
seis años.




* * *

5 comentarios:

Lautréamont dijo...

Ambiente familiar para un poema de una fría tristeza cotidiana, al principio difícil de entender -o igual es la hora a la que escribo. "Lo mismo pero al revés", buen título, breve y certero (y con breve cita pop incluida, supongo).

Hugo Izarra dijo...

Así es Ducasse, no se le escapa a usted una. Fantástica lectura.

Augusta II dijo...
El autor ha eliminado esta entrada.
Hugo Izarra dijo...

¡Tú también recuerdas esa escena de Amarcord!

Ana Espinosa dijo...

Querido Hugo:

Lleva tanta velocidad tu página, que me había dejado detrás esta maravilla, ¡tanta tristeza!, Dios, qué de crueldades y enfermedades nos arrebatan la infancia de tantos niños. Qué bien, qué concreto e intenso lo describes.