lunes 1 de diciembre de 2008

Cabalgar la mañana entre bostezos



A los que esperaban.

Ocho y diez o puede que ocho y cuarto.
Y diciembre, que es rígido y cruel y perseverante,
ha vuelto a dejarse caer por la ciudad
y se entretiene haciéndose notar
—tal vez porque no es grande,
su presencia es más notoria—
en cada partícula de existencia.

La lluvia nos azota en diagonal
y aún es de noche, y el ruido acostumbrado
ha comenzado a instalarse ya por las aceras:
los pasos, las persianas, los motores de los coches,
las válvulas que rugen, las voces de los niños,
el abrir y cerrar de cremalleras, las miradas
nos inundan y nosotros no podemos
hacer más que contenernos.

Rostros proletarios, somnolientos,
cabalgan la mañana entre bostezos,
—algunos son blancos, pero los he
visto también azules y amoratados—,
encendiendo sus luces y sus cuencas
tras las lunas empañadas por el frío,
saliendo de los parkings, esperando
su turno para incorporarse al tráfico.

Algunos parecen impacientes por llegar,
otros caminan ateridos con la cabeza baja,
plegando el cuello, fumando e ignorando
invariablemente la sombra breve que,
tímida y fugaz, proyectan sin querer
sobre los escaparates.



* * *

26 comentarios:

Anam dijo...

Pues sí. Aquí una de esas
contenidas sombras breves encantada de leerte. Un besito. Anam.

Nuna dijo...

Vale la pena esperar. Sí. :)

Devant de Melk dijo...

lo malo de haber esperado, es que eres demasiado listo para que te deje un comentario.

Lautréamont dijo...

Yo también he esperado, Maestro, y por si le sirviera de algo, ha valido la pena también para mí.

Quique dijo...

Facebook considera tu blog un "sitio peligroso" al que considera no debo entrar. Tras tu invitación y esa provocación, tecleo una a una las letras de tu dominio con más ganas y..."pá!", de nuevo disfrutando tus palabras en fila. A gusto

elviajeaningunaparte dijo...

Irremediablemente cotidiano.

Lena dijo...

Espantas la tristeza.

(Gracias).

B & etc____________H!

Alicia dijo...

Me hacía mucha falta una ducha de cotidianidad.

Gracias, me ha sentado muy bien.

Scri.Ba dijo...

Muy buena descripcion de lo que es un esclavo social.

Hugo Izarra dijo...

Anam: Tú siempre al quite, mi madrileña fiel. Me alegro de volver a verte por aquí.

Nuna: Al final, resultará que la paciencia no es un mal invento.

Devant: Fíjate si seré listo que hasta permito que me engañen. Por lo demás, estás perfectamente capacitado para dejar los comentarios que quieras.

Lautréamont: Claro que me interesa saberlo, amigo. Un abrazo muy fuerte y toda mi admiración.

Quique: Por fortuna, no es Facebook el único en considerarme peligroso. Toda prohibición es aliciente. Como publicista, tú deberías saberlo mejor que nadie.

Viaje: Para bien o para mal, eso es la vida a fin de cuentas: Cotidianeidad y algún susto aislado.

Lena: Ahora que los pájaros han anidado en mi sombrero, algo tenía que espantar. Me alegro de que sea eso y no otra cosa. Besos.

Alicia: Eso es porque últimamente huyes de lo convencional, lo que no está nada mal, por otra parte. Pero somos animales de costumbres. Lo llevamos tatuado en el cogote.

Scri.Ba: Muchas gracias. Me limito a mirar y recordar esas escenas.

CMG dijo...

Todos ignoramos nuestra sombra no? Los que viven para trabajar y los que trabajan para vivir...
Un abrazo

André Cazudgg dijo...

"Algunos parecen impacientes por llegar,
otros caminan ateridos con la cabeza baja,
plegando el cuello, fumando e ignorando
invariablemente la sombra breve que,
tímida y fugaz, proyectan sin querer
sobre los escaparates."

Es un placer volver a pasear por sus tan siempre reflexivas y nítidas imágenes, tenerlo de regreso!!!(Y a diciembre que ha vuelto a dejarse caer por la ciudad ;)

abrAzos!!!

son dijo...

He descubierto que la gente no mira el escaparate, se mira a sí misma reflejada en el escaparate, en el 99% de las veces!

Me alegra mucho tu vuelta, me ha gustado mucho mucho; aunque tenía la esperanza de que fuera prosa (bueno, es prosa en verso), incluso que fuera algo oculto que guardases para algún editor de aquí a un tiempo.

muchos besos h

Miguel Baquero dijo...

Muy buena poesía. Enhorabuena

Raquel dijo...

Se te echaba de menos.

Un abrazo.

Telma dijo...

Un texto muy descriptivo, muy cotidiano, muy gráfico, muy bello, muy esperado...
Me complace volver a leerlo.
Saludos

Mummy dijo...

No voy a decirte que te esperaba porque habia perdido la esperanza de verte de nuevo por aqui. Noto algo en tus palabras que no estaba antes o la ausencia de ello, no se.
Un trasfondo de madurez (ahora es cuando surge el Hugo de siempre y me suelta una de las suyas...para ponerme en mi lugar, mas que nada)
Me alegro de leerte otra vez, mucho.

Mummy dijo...

Ahora que lo pienso...ni siquiera esta vez que tu dedicatoria es tan generalizada va para mi, debo ser la única que no te esperaba. Otra vez será.

SONIA FIDES dijo...

Tus palabras siempre te llevan de viaje por muchas ciudades, por las conocidas y sobre todo por las desconocidas.

Un abrazo.

Mario dijo...

Te noto extraño...

Sal Duluoz dijo...

Sé de algunos que responden a este esquema de frío y madrugón, sin ser exactamente proletarios...

En fin, me ha costado descubrirte, porque en los últimos días ya no comprobaba que hubiera algo nuevo.

Veo que el populacho (o sea, yo) se ha entusiasmado con tu regreso.

P.D. ¿Qué es eso del Facebook?

Un abrazo

Del Toro, dijo...

Ya entraba aquí sin esperanza de volver a encontrar algo nuevo. Me he llevado una agradabilísima sorpresa. En cuanto a tu escrito, un fiel retrato de la proletaria mañana invernal. Excelente.

Un fuerte abrazo, Hugo.

Franco DiMerda dijo...

¿Qué es eso de postear cada tres meses? ¿Qué es eso de postear una vez al mes? ¿Qué es eso de jugar con las fechas?
Me cago en la mar, pero qué costumbres más insanas estás practicando. Ya te pareces al calvorota ese que escucha esa horrenda música metal... Nomás falta que un día te me aparezcas con la cabeza rapada y el cuerpo lleno de tatuajes.
¡Hasta dónde hemos llegado!
Si Franco viviera...

Franco DiMerda dijo...

Por cierto, tienes un mensaje en tu bandeja de gmail.

Dekamara dijo...

La vida arrastra consigo esos días grises, o a veces ellos se cuelan por la cara. Y tú describes, de forma que para mi quisiera, como nos salpica a cada uno, incluso a esas sombras breves, tímidas y fugaces.
Hermano, ¡como me haces desear un buen café mañanero contigo, en este Diciembre! Se te echa de menos. Un fuerte abrazo

SOMMER dijo...

así es diciembre... y así es el frío... en todos los aspectos.

Me ha encantado, volveré.