lunes 31 de marzo de 2008

Arte y Pico



No me gustan los premios, pero acaban de darme dos mis amigos Lya Ayala y Mauricio Vallejo Márquez, de San Salvador, y de algún modo tengo que corresponder a su gesto.

No me gustan las listas, pero tengo que hacer una. Me han dicho que si no lo hago, el mundo se acabará o me saldrá un grano en la frente. Y, con franqueza, ninguna de las dos cosas me seduce demasiado; tengo plan para el fin de semana.

Dicho esto, procedo a nominar a los diez blogs revelación de la temporada:

¿Es a mí?: El blog de Alicia López. Una de las más talentosas y menos reconocidas autoras en lengua española. Deberían leerla en colegios y universidades, pero están demasiado ocupados con Cervantes y Martín Santos.

Melvin: Mi guía global portátil-multimedia. El autor de Trece Lunas toca todos los registros en su nuevo blog de crítica literaria, gastronómica y cinéfila. Una delicatessen que bien podría acompañarse de la lectura de Cool Frenesie, del celebrado Calamarín.

Franco Di Merda: Es el Chuck Palahniuk hispano. Si Bret Easton Ellis escribiese bien, también se le podría comparar un poco. Limeño, sobreviviente, obsceno, mordaz. Un tipo muy grande en todos los sentidos que escribe lo que le sale de los cojones, cuando le sale de los cojones.

París era una fiesta: El blog literario de la literaria Sonia Antón. Si las letras tuviesen cara, tendrían la cara de Sonia. No conozco a una persona que ame más, ni de manera más ferviente, la Literatura. Su labor de difusión y propagación cultural es digna de elogio y beso.

El rascacielos: El cajón de sastre de la fulgurante poeta Nuria Ruiz de Viñaspre. No sólo se puede disfrutar de su fantástica poesía -para eso ya están sus libros-, sino también de excelentes artículos y recomendaciones de clásica contemporánea.

Cositasville: El rincón de la emergente escritora aragonesa Isabel Peralta. Amante de Pratchett, Carter y Vonnegut, entre muchos otros, se las apaña para que ninguno de ellos le influya a la hora de engendrar un estilo propio, marca de la casa. Una visita obligada para los amantes de la literatura serena, de calidad.

Un rincón tranquilo: El espíritu literario de Alicia Blue fluctúa entre el sarcasmo y la sordidez. A veces busca conmover y otras veces sólo se ríe de todo con la carcajada del que ha visto más de lo que le habría gustado. En cualquier caso, poder leerla a diario es un verdadero privilegio para cualquier persona con ojos.

Rarezas gratuitas: El mejor título de un blog en la red, con diferencia. Su contenido hace honor a su nombre. La antología poética y vital de la gran Diana Smith, recientemente recuperada -esperemos que por mucho tiempo- para la causa literaria. Sus hiperbreves son mi debilidad confesa.

Liebestod (cara b): Intentar describir con palabras coherentes las genialidades que brotan de los sesos de O. es una tarea tan ridícula como estéril. Para comprender lo que digo hay que leerla. Someterse a la ráfaga de electroshocks que provoca pasearse por sus textos. Es la pequeña Artaud murciana, la pequeña y fantástica O.

Y después hay silencio: La leo desde hace más de tres años, todos los días. Si uno pudiese enamorarse de una cosa, yo elegiría hacerlo de los poemas de Rebeca. Su estilo urbano, coloquial y desenfadado, constituye un verdadero sello. La revolución poética del siglo XXI, escondida en una paginita de mierda. El mundo tiene estas cosas. Creo que a ella no le importa pasar inadvertida.

Sé que me dejo a muchos en el tintero. Pero han sido sólo dos premios. Cuando me den más, os nombraré.

No os pongáis celosos, que no es nada práctico y además no hacen descuento.

Salud.




* * *

Navidad todo el año



Mires donde mires,
no importa lo mucho que corras,
no importa lo lejos que
tu mirada alcance,
la Navidad te
persigue.

En el centro
de Ciudad Hostil,
una pléyade de enanas
rubias y ruidosas, vestidas
de colorines, rodean un
buzón de correos bajo la
negra fachada de
El Corte Inglés
como duendes
alrededor
de un paje.

En el arcén
izquierdo de
la vía rápida,
hay doce hombres
con trajes reflectantes
subidos a un árbol,
podando ramas,
como si fuesen
adornos.

Las luces
de colores las pone
una ambulancia de aire
que corre –vuela– en
dirección contraria
para salvar vidas.

La Madre,

el Hijo y el Perro
viajan en un Opel Corsa
azul metalizado, con un
letrero de Bebé a bordo,
que avanza arrastrándose
por la autopista a 80
kilómetros por hora,
agazapado y lento
como armadillo.

San José,

que ha perdido
la fe y la paciencia
pero ampliado

el negocio,
los adelanta en

su furgoneta
de Carpintería

de Aluminio.

Nosotros,
los Magos
de Oriente,
siempre acabamos
perdiéndonos por culpa
de los infames neones de
algún bar de carretera.

Baltasar
ha llamado
para decir que
no llegará al
Belén Viviente
de abril.

Otra

vez.




* * *

domingo 30 de marzo de 2008

Ladrón de piezas



En las plazas
de lugares como
Villa Somier o
Pueblo de Mierda,
las señoras se quejan
del peso de sus bolsas,
del precio de las cosas,
del dolor de sus
articulaciones.
De todo, en
realidad.

Mientras tanto,
el hombre abyecto,
apoyado en la ventana
de su salita de estar,
tiene una sola fijación:
Quiere robar tapacubos
de Volvo, plateados,
para hacer justicia.

Ya no quedan
vocaciones
como la del
ladrón de
piezas.




* * *

sábado 29 de marzo de 2008

Mantra



No escribo para salvarme,
escribo para sobrevivirme.





* * *

viernes 28 de marzo de 2008

Necrológica



Era un
lepisma
de Villa
Somier.

Lo maté
sin querer
al entrar en
el cuarto
de baño.




* * *

jueves 27 de marzo de 2008

Recuerdo amarillo



El niño evitaba
a su abuelo porque
no soportaba aquel
olor a orina.

Su abuelo hacía
trucos de magia,
pero el niño no
era capaz de ver
más allá de aquel
olor a orina.

No le importaba
lo mucho que su
abuelo se esforzase
en agradarle. Sólo
quería huir de aquel
olor a orina.




* * *

miércoles 26 de marzo de 2008

Strangers in the bar



El camarero espigado
con cara de crooner
se acerca para tomar
la comanda.

Es italiano,
así que consigue
que todos los
platos del menú
parezcan exóticos
con sólo nombrarlos.

Le digo que
comeré chistorra
con huevo
y patatas.

Él dice:
Saggia elezione!
uniendo las cinco yemas
y sacudiendo el semipuño
como quien ondea
una bandera.

Es un estereotipo andante
el pobre muchacho,
pienso.

A dos mesas de mí,
dos homosexuales
con zapatos sucios
le han echado el ojo
y aprovechan para
sacar a pasear su
italiano básico
de crucero por
el Mediterráneo.

Le gastan bromas.

Cualquier excusa les sirve
para traer a colación a
Domenico Modugno
y Gigliola Cinquetti.

Hasta el café
con leche.




* * *

martes 25 de marzo de 2008

Nada escapa a Harry el gordo



Hay un tipo
gordo, muy gordo,
que usa sandalias
con calcetines blancos
y presume de saber más
que doscientos
gordos juntos.

Su nombre
es Harold Bloom,
es mórbido y pedante,
y lleva más de cuarenta años
intentando canonizar la literatura,
diciendo a quién, cómo y por qué
ha de leer la gente inteligente
desprovista de criterio,
incapaz de distinguir
lo bueno de
lo mediocre.

Como siempre, están
los que quieren saber
y los que dicen saber.

A los que sólo dicen,
sus preceptos ortodoxos
les pueden servir
perfectamente.




* * *

lunes 24 de marzo de 2008

La pregunta



Y luego
está esa cosa
llamada vida
que a todo el mundo
sirve como excusa
para hacer cosas.

Los escritores viven
intentando describirla.

Los filósofos viven
intentando descifrarla.

Los pintores viven
intentando reflejarla.

Los médicos viven
intentando mantenerla.

Los funcionarios viven.
Viven, sin más.

Al final,
cuando todos
(escritores, filósofos
pintores, médicos
y funcionarios)
son viejos
y se mueren,
se agarran
a las sábanas
con las dos manos
y se preguntan:

«¿Para qué?»




* * *

domingo 23 de marzo de 2008

Golf Whiskey

A Mamá Goldfinger y
los detectives salvajes.
Desde que te has comprado
esos zapatos de espía inglés
estás insoportable.

No dejas de adivinar
confabulaciones en los ojos
de la gente y crees que
todas las camareras
te guiñan el ojo.

Era mucho más fácil
cuando usabas zapatos
de persona normal.




* * *

sábado 22 de marzo de 2008

El cielo aquí es más azul



Vuelo 121
con dirección
a la ciudad de
México.

La temperatura
en el D.F. ronda los
veinticinco grados,
con un nivel de
humedad relativa
del 64%.

Nuestra comida
es ácida y grasienta
y, además, escasa.

Sinda
viaja a mi lado,
junto al pasillo,
en el asiento
43c.

Rellena
revistas
de crucigramas
con su reluciente
bolígrafo Sheaffer.

Yo me asomo un poco
y miro a través de la
doble ventana
y me digo:

El cielo aquí
es más azul.

Sinda discrepa:
Siete letras. Cetáceo
parecido al delfín.

Marsopa,
le digo.

Es verdad:

El cielo aquí
es más azul.




* * *

viernes 21 de marzo de 2008

Rompimiento de Gloria


A Diana García,
por las horas recobradas.
Lo primero
es lo primero.

Yo le digo que le
ha dado fuerte con Roberto,
sin intención de reproche.

Ella responde que
es más simple que el asa
de un cubo, que un cubo cósmico.

Me encanta esa mímesis,
le digo, advirtiendo que no es
simple en absoluto.

Veo a Bolaño en esas letras,
añado. Hay toneladas de Bolaño.
Metes una cuchara de helado
y sacas los ojos de Bolaño.

Ella, obstinada,
persevera en no creer
y yo persevero en afirmar
que es inconfundible
su presencia.

Así es.

Le digo:
Yo siento a Bolaño ahí,
guiñándome un ojo,
sonriendo desde el cielo
con un agujero a la
altura del hígado.

Ella frunce el ceño
y dice: no sé, no sé.

No la he convencido,
pero acabo de asistir
a un rompimiento
de Gloria.






* * *

jueves 20 de marzo de 2008

Bucle




Es el mismo cuento
con distintos personajes.
La historia, empero, se repite lenta,
advertida y previsible,
como letanía.




* * *

miércoles 19 de marzo de 2008

Humedad y naftalina



Recuerdo
monjas
blancas
estiradas
y rancias
que olían
siempre a
humedad
y naftalina.

Algunas
ni siquiera
sabían hablar
con propiedad,
ni siquiera
sabían de qué
hablaban,
en realidad.

Pero
todas
me
dieron
clase
de
algo.








* * *


martes 18 de marzo de 2008

Rey de la Lluvia


A Diego Durán,
mal que le pese.
En la Ciudad de la Lluvia
hay un hombre con canas,
largo como un paraguas,
que todavía cree en la magia
que encierran los partes
meteorológicos.

Para él,
que insiste en descifrar
la melancolía de los anticiclones,
los nubarrones son mucho más que
simples anticipos de la tormenta.

Por su culpa,
todas las semanas,
veinte mil personas buscan
en la última página
de Santiago Siete
la única sección del tiempo
que emplea al tiempo
como coartada.




* * *

lunes 17 de marzo de 2008

El hombre inventado



Antes de caer
en aquel sueño profundo,
el hombre inventado robaba
correspondencia.

Se hacía con las cartas

de amor de otras personas
porque a él, pobre infeliz,
no se las escribía nadie.

Un día como otro,

el hombre inventado se
desvaneció en su despacho,
se mareó, se golpeó
en la cabeza.

Cuando despertó,

se encontró rodeado
de todas aquellas cartas
de amor y no se sorprendió.

Se creyó su propia historia.

Fue un hombre feliz.



* * *

domingo 16 de marzo de 2008

Júcar, 26


«Nuestros libros son los ríos
que van a dar a la mar,
que es el olvido».
AUGUSTO MONTERROSO
Todas
las calles tenían
nombres de ríos.

Algunas
serpenteaban
como ríos.

Otras
eran sólo
simples calles.

Él vivía
en el cruce de
Júcar con Ebro,
a la altura del
número 26.

Todas
las calles tenían
nombres de ríos.

Desde
pequeño,
soñaba con
cruzarlas
en canoa.

Pero no
eran ríos.

Eran sólo
simples
calles.




* * *

sábado 15 de marzo de 2008

Prohibido escribir poemas



Maldita
sea la era de
las prohibiciones.

Antes,
todavía se podía
escribir en las
cafeterías.

Ahora
ya no.

Ahora hay un
letrero enorme
en la entrada que
dice, en letras rojas:

«Queda
terminantemente
prohibido escribir
poemas en este local»

Es la nueva
normativa 210
del código de la
Mediocridad.

No saben
la que se
les viene
encima.

Ya no
se volverán
a dejar en los ceniceros
de ningún bar notas de amor,
deliberadamente despedazadas,
con la esperanza de que alguna
mente lúcida y paciente las
recomponga.

Ya no
quedarán más
locos que hagan
felices a las pobres
camareras solitarias.

No
habrá
sonrisas
en los bares.




* * *

viernes 14 de marzo de 2008

Nota mental


«Comprender es perdonar. Como no he
comprendido su novela, no se lo perdono».
AUGUSTO MONTERROSO

De la
mujer coja.
Del hombre con el
parche en el ojo,
mantente siempre
alejado.

De los que,
como Artaud,
se fingen locos
para ganar adeptos,
más todavía.

No olvides
desconfiar
todas las
noches.

De los
camiones
aparcados
en el muelle.

De los
piragüistas
que practican
por la orilla.

De los
extorsionadores
sicilianos con
cicatrices.

De las
sombras
que crecen
cuando te
giras.

Si las
apisonadoras
te cierran el paso,
échate a un lado
y espera.




* * *

jueves 13 de marzo de 2008

Avon llamó a su puerta



Hará
un año,
La Muerte
fue a buscarle
a su casa, pero
había salido.

Le dejó
una nota
junto al
timbre
que decía:

Peor
para ti,
muchacho.




* * *

miércoles 12 de marzo de 2008

Gominolas para los patos



Ella huía
de los hospitales
de los cementerios
de los aeropuertos
de las paradas de autocar
de los andenes de las estaciones
porque odiaba las despedidas.

Él huía
de los salones de baile
de los estadios de fútbol
de los grandes almacenes
de los centros comerciales
de los restaurantes céntricos
de las bibliotecas públicas
porque odiaba a la gente.

Estaba escrito:

Tenían
que conocerse
en un parque,
comiendo
gominolas.




* * *

martes 11 de marzo de 2008

Todavía queda tinta para escribir un poema corto



Aquí,
entre madres y
esposas amantísimas,
abnegadas cuidadoras y
portadoras de pastilleros,
bolsas, bolsos y sillas de ruedas,
las horas se conducen
con parsimonia.

De un momento a otro,
darán las diez y aunque
el bolígrafo amenaza con
morir de modo inminente,
creo que todavía queda
tinta para escribir
un poema corto.

Hay un
hombre joven
frente a mí,
que se parece a mí,
pero no soy yo.
Él es más delgado
y lleva un iPod
colgado del cuello.

(Yo siempre quise
tener un iPod)

Se llama
Fernando,
dice.

Y Fernando
es una de esas
personas a las que
les encanta acaparar
toda la atención
hablando
sin parar,
tan alto.

(Decididamente,
está claro que
no somos la
misma persona)

En la sala de espera,
la mujer indica a su marido
que se ponga las gafas
para leer el periódico.

Las gafas,
Celedonio,
dice.

(Todos los viejos aquí
tienen nombres rústicos
y ridículos)

Ponte
las gafas
para leer.

Con
frecuencia exacta
de cinco minutos,
una chica extraña,
de larguísimas y
finísimas piernas,
se asoma envuelta
en un plumífero gris
a la puerta y llama
a Pilar:

¡PILAR!

No es ningún secreto.
Antes o después,
todos buscamos
a alguien.

Se empieza a caer
el esparadrapo
de la muñeca.

Llueve.




* * *

lunes 10 de marzo de 2008

Hijos de la noche



No es extraño
que caigamos
en los brazos
de la noche.

Deshilando
nuestro insomnio
por calles recién
regadas.

Torturando
al vecindario con
nuestros maullidos,
siempre obscenos.

Así estamos:

Bebiendo.
Follando.
Gerundiando.

Somos
hijos de
la noche,
bastardos y
descastados.

Bajo
la luz
de la luna
refulgen
nuestros
anhelos.

Y, aún
sin querer,
sucumbimos.



* * *

domingo 9 de marzo de 2008

Amor ciego



La ciega que
vende cupones
es capaz de sonreír
hasta en los
días de lluvia.

Nunca la he
visto triste.

Ella a mí
tampoco;
el motivo
es evidente.

Yo siempre
miro a los ojos
a la ciega que
vende cupones.

Le cuento
mentiras,
mientras tanto.

Le digo que
no soy calvo.

Le digo que
tengo trabajo,
que es mi hora
de descanso.

Le digo que
nunca miento.

Ella lo sabe.



* * *

sábado 8 de marzo de 2008

La Muerte se aburre



Todo
el mundo sabe
que a La Muerte
le aburre su trabajo.

Nadie piensa en ella,
porque sólo pensamos
en nosotros mismos,
pero es muy jodido
ganarse la vida así:

Moviendo gente
de un sitio a otro,
entrando en casas
sucias, pequeñas, vacías
o llenas de familiares,
recorriendo
minuciosamente
las habitaciones de
los hospitales, para
acabar llevándose
siempre a los
más infelices,
a los que más
suplican.

La Muerte
sólo se enamora
de los que la
persiguen:

De los bomberos,
de los montañeros,
de los toxicómanos,
de los exploradores,
de los submarinistas,
de los pilotos de
Fórmula Uno,
de los poetas
alcoholizados,
de los suicidas.

A La Muerte
le apasionan
los valientes,
pero la mayor
parte del tiempo
se conforma con
los cobardes.




* * *

viernes 7 de marzo de 2008

Ópera urbana



Osobuco,
Príncipe de Ostrich,
confiesa a Oreo
durante un branch
en su loft del East Side
su inapelable amor
por la bella
Obsidiana.

Oreo,
discreto, decide
guardar silencio
al principio, pero,
a medida que avanza
el segundo acto, resuelve
llevar al príncipe a un aparte,
en mitad de un
concierto de Kraftwerk,
y revelarle la verdad
sobre su amada:

Por las venas
de Obsidiana
corre su misma sangre,
su padre no perdía el tiempo,
pero la cosa no queda ahí:
Su verdadero nombre es
Oboe y es amante
del travestismo.

Contrariado,
Osobuco pide
salir a tomar el aire
y aprovecha un descuido
del fiel Oreo para arrojarse
desde lo alto del último
viaducto de Manhattan.

(Entretanto
hay una guerra
de dimensiones
internacionales
donde sale a relucir
todo el reparto, que
justifica, en parte,
el abusivo precio
de la entrada)




* * *

jueves 6 de marzo de 2008

Ronda tres



Una mujer
de mediana edad,
debería decir
un fantasma
de mediana edad,
transita con la
mirada perdida
por el Centro
Comercial
comiendo una
hamburguesa.

Se
pasa el día
recorriendo
las tres plantas:

Busca
a su hijo,
un chico que
trabajaba allí
hace tiempo,
cuando
vivía.

Se dicen
muchas cosas
de la mujer,
a la gente le
encanta hablar,
pero ninguna
es verdad.

Los niños
imbéciles
siempre se
burlan de
ella.

Los vigilantes
del centro
la llaman
Ronda
tres.



* * *

miércoles 5 de marzo de 2008

Timbres y picaportes



Casi cualquier
manera de sobrevivir
puede considerarse digna.
A veces, hasta
decente.

Pero, llamar a
timbres y picaportes
a las nueve de la mañana
un sábado
para entregar en mano
propaganda electoral
es criminal.

Debería
estar prohibido,
por muchas excursiones
a balnearios y mantas
que les prometan.



* * *

martes 4 de marzo de 2008

Nariz de borracho



El hombre joven
llevaba las llaves
del coche en una mano
y con la otra se iba
rascando el cogote.
Le dolía un pie
porque un día antes
había dado una
patada a una mesa
de cristal.

El hombre viejo,
un tipo famélico
de barba blanca,
papa noel en la
cuneta, se acercó
a él agitando tres
monedas de 20
y una de 10
en el puño.

No se
le entendía
demasiado bien,
pero, a grandes rasgos,
pudo decir lo
siguiente:

«Una ayuda, amigo.
Deme una ayuda
para comer».

El hombre
joven repuso:
¿Seguro que
para comer?
Tienes nariz
de borracho.

«Y tú tienes
cara de culo»,
respondió
el viejo,
y se fue
calle abajo,
en dirección
al puerto.



* * *

lunes 3 de marzo de 2008

Circo Metropolitano



Habitantes
de Villa Somier:

El alcalde
Lenin miente.
No permitais
que os embauque.

El circo
ha llegado
a la ciudad,
pero está
vacío.

Repiten
los altavoces:
¡Vengan, amigos!
¡Vengan y disfruten de
nuestras fantásticas,
formidables
atracciones!

Pero no hay
nada de cierto
en eso. Ni nada
de fantástico
y formidable.

Los
leones marinos
han vuelto al mar,
donde les corresponde.
Y no hay domadores.
A todos se los comió
el último elefante.

La única
atracción viva
del Circo Metropolitano,
habitantes de Villa Somier,
serán vuestros hijos.

(Tenía que
advertiros)



* * *

domingo 2 de marzo de 2008

Consejos para jóvenes escritores con canas y ansias de trascender



¿Te aburres?

Intenta escribir
la novela del siglo
con sólo una
lata de cerveza.

Prueba a rescatar
de ese almacén de polvo
que insistes en llamar trastero
la vieja máquina de escribir
con que hace treinta años
rellenabas albaranes:

Así tendrás una excusa
cuando te pregunten
por qué tardas tanto
en publicar tus obras.

Emborráchate.
No escribirás mejor,
pero te ayudará
a pensar que
sí lo haces.

Si vas a escribir
poemas absurdos,
hazlo siempre
de modo que
seas tú el único
que entienda lo
que dice tu letra.

La dignidad
es lo primero.

Esconde tu obra
siempre en el primer
cajón del escritorio
y bajo las alfombras.

Cúbrela de polvo,
ensúciala de tinta.

Si te mueres de asco
o simplemente te suicidas,
todo el mundo convendrá
en hacer justicia con tu
magnífico legado.

Entonces,
lo habrás
conseguido.
Enhorabuena.



* * *

sábado 1 de marzo de 2008

Claro que sí



El amor
verdadero
existe.

Lo que pasa
es que tú y yo
no lo
conoceremos
JAMÁS.



* * *