
Viejos tendidos al sol como lagartos,
viejos que duermen, viejos que esperan
la hora o el gesto, en el último peldaño,
bajo la sórdida cruz de los caídos.
Viejos que se encuentran
y se saludan, amistosamente,
viejos amigos, amigos viejos,
sin levantar los brazos
pero alzando el mentón.
Viejos que escuchan tristes
conciertos de violín en radio clásica.
La depresión tiene múltiples formas,
es como la serpiente que muda de piel
pero siempre será una serpiente,
y ellos invocan a la muerte
como pueden.
La vieja de las piernas rojas,
a veces son más moradas
pero hoy sólo son rojas,
se sienta en un banco diferente
cada día, sospecho que busca
huir de la rutina. Habilidosa.
Ya no hay partidos,
ya no hay partidas.
La vida se ríe despacio
de todos nosotros,
la lentitud es dolor.
Habéis venido a morir aquí,
amigos míos, en primavera.
* * *