domingo 1 de febrero de 2009

Baile estático



Como si esto no fuera suficiente,
el hombre sordo, despojado ahora
de su único audífono, se sintió
inevitablemente inundado de silencio,
había perdido la música y las voces,
pero había encontrado algo mejor.
Reconoció el sonido de la muerte
y se sentó, despacio, a disfrutarlo.




* * *

21 comentarios:

Markesa Merteuil dijo...

Cuando ha llegado la hora, supongo que reconforta saberla presente.

Cucaracha Amarilla (Vladimir Poliakov) dijo...

En la abstracción total al final estamos solos (con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva).

Aunque a veces ni eso.

Nuria dijo...

Uau.

Jon Jonenjur dijo...

Ha sido fascinante como has descrito en apenas unos versos la escena, una escena tan sencilla como contundente; el silencio atronador de la muerte. Aunque tengo que confesarte que me ha dejado algo confuso, claro que no conocemos al personaje, cuando has mencionado que disfrutaba de ese silencio, yo seria incapaz de tal cosa, me ha producido un panico terrible tan solo imaginarmelo.
En cualquier caso como siempre, tus poemas no dejan indiferente.
Un saludo, Hugo...

June dijo...

Un sentimiento muy bello y, a la vez, muy triste...pero quizá se equivocaba. Yo le aconsejaría agudizar más y mejor el oído y echar a correr, porque a la muerte no hay que esperarla, le gusta sorprender y a nosotros nos encanta jugar al escondite.
Un abrazo, amigo.
PD: ya ves...sigo por aquí, espero que por mucho tiempo, esperando que mis escondites sean lo suficientemente ocultos para "la innombrable", y deseo que los tuyos, también lo sean.

Sal Duluoz dijo...

Lo más triste de usar audífono es que al retirarlo no hay un bienvenido silencio, sino un sordo rumor ininteligible, una maraña de sonidos indescifrables.

Saludos

Gorocca dijo...

Mmmm, qué placer volver a retomarte dios, cómo adoro tu escritura!

Saludos.

Del Toro, dijo...

Un impactante final que te entretiene en él arrinconando hasta el olvido la curiosidad por conocer qué tan malo pudo haberle ocurrido antes al protagonista. Carece esto de importancia frente al resaltado mensaje que quiere dar a conocer el autor: la comparación del silencio sordo al sonido de la muerte. Y como tal final que es la muerte, en un final contextualiza la metáfora.

Así lo veo yo.

Sal Duluoz dijo...

Lo último que me lo expliquen

Dekamara dijo...

Creo que el protagonista es la pura decrepitud, que aceptando lo vivido emplea su sabiduría, para terminar saboreando toda ausencia de futuro. Y de sabio es hermano, aceptar placidamente que la muerte es café de sobremesa.
Bella filosofía de la vida o de la muerte, que para todo hay, Hugo. Y bella prosa, ante lo que nos espera. Un abrazo.

Jesús Alonso dijo...

Potente. Con sustancia. Cada palabra pesa. Enhorabuena.

javi brasil dijo...

En esta vida hay que intetar disfrutarlo todo. Hasta la muerte.

Nuria dijo...

Y el silencio.

Diana dijo...

Wow. Muy bello, de verdad bello.

Alyxandria Faderland dijo...

Bueno, para leerte, de Mi Literaturas me vine hasta aqui. Asi que vecinos en el blogger tambien?
Me encantan las imagenes que has cargado junto a los textos, son muy evocativas y los completan a la perfeccion.
Esta pagina no me la piedo por nada, de modo que ya mismo te enlazo porque poner links no es lo mio definitivamente.

Café con Agua dijo...

Genial texto Hugo.
Bss

el niño que aplaude en su escondite dijo...

si, la serenidad. si, es perfectamente reconocible.
me ha gustado mucho tu blog.
un saludo.

Hugo Izarra dijo...

Merteuil: Más que reconfortante, la aceptación serena del fin de todas las cosas implica un grado superior de inteligencia. Sólo los muy viejos o los muy enfermos pueden saber de qué se trata.

Vladimir: Camarada Poliakov, es verdad. A veces ni siquiera eso.

Nuria: Miau.

Jon: Para mí, una de las claves de este poema era el desconcierto que produce la frase inicial. Llegamos tarde para conocer la historia, pero aún así comprendemos una parte. La que podemos comprender. Gracias por tus palabras, Jonás.

June: No todos huyen de ella. Hay temerarios que la persiguen e indolentes que la esperan. Quiero decir que no es algo tan malo si lo piensas. La vida está algo sobrevalorada.

Sal: Eso dependerá del grado de sordera, mon ami.

Gorocca: Eso quiere decir que eres poco exigente, querida. Pero muchas gracias de todos modos.

Del Toro: Lo has leído bien, has captado a la perfección el mensaje, pero te digo de corazón, Juan Antonio, que tienes que dejar las drogas.

Sal: Sí, yo también necesito que me explique la última frase.

Dekamara: Otra lectura interesante, y tampoco desencaminada. Aunque esto de las lecturas es la cosa más subjetiva del mundo. Al final, todas las lecturas acaban siendo válidas.

Jesús: Muchas gracias, Jesús. Viniendo de ti es un enorme halago.

Javi: Y morir hasta sus últimas consecuencias.

Nuria: Eso me resulta familiar.

Diana: Gracias, de verdad, estrella errante.

Alyxandria: Yo soy un carroza convencional. Todavía me seduce la idea de enlazar a las personas. Es como anotar sus números en una agenda. Gracias por tus palabras, Alyx.

Café: Muchas gracias, N. Me alegro de que te haya gustado.

Niño: En efecto, de eso se trata. Agradecido por tu visita. Puedes volver siempre que quieras.

Del Toro, dijo...

Es cierto que sin una aclaración puede resultar ambiguo mi comentario. En él, la palabra “Final” está referida a todo el poema en su conjunto. Éste podría ser, en mi opinión, el último párrafo de un relato o una novela, el final. Y entendí que, ese Final, era el contexto que deliberadamente había creado el poeta para situar su metáfora (El silencio es el sonido de la muerte).

Pero..., sí, Hugo, intentaré dejarlas.

CMG dijo...

En mi opinión es TERRIBLEMENTE triste. Es el texto tuyo que más me ha impactado Hugo.
Que le dén un audífono a ese pobre hombre,carajo!

June dijo...

Querido Hugo, no creas que no lo comprendo...Pero no estoy de acuerdo, no es la vida la que está sobrevalorada, sino la muerte....
(que es igual aunque no es lo mismo pero sí es diferente...en fin... un lío.)