Hace unos días volví a encontrarme con una pareja de amigos a los que no veía desde hace meses. Me contaron su vida al detalle y, después de unos quince minutos, decidieron preguntarme por la mía. Les conté cosas sueltas, sin demasiado orden ni interés. Supongo que se dieron cuenta. De todas formas, insistieron:
—¿Y qué tal la revista?
—Mal, mal. Se nos acaba.
—Nunca lo habríamos imaginado. Está muy bien hecha… Está muy bien.
—Ya, gracias.
—Pero, ¿tan mal está la cosa?
—Pues no hay publicidad, ni suscripciones, ni ventas y sí muchos gastos. Demasiados. Sí, está tan mal la cosa.
—¿Y no podemos hacer nada nosotros?
Cada vez que alguien me hace esa pregunta me respondo mentalmente: “Claro que puedes. Podrías haberte suscrito”. Pero no lo digo. Me callo y sonrío esperando que se les ocurra a ellos. Lo que pasa es que a nadie se le ocurre. Y, si se le ocurre, tiene suficientes preocupaciones en la vida como para no molestarse por las mías. Normal, yo tampoco suelo ir por ahí haciendo obras de caridad. Pero me jode.
Supongo que son del mismo tipo de personas que en los funerales preguntan a los familiares cómo están. Yo no voy preguntándoles a los pobres si tienen hambre o pasan frío: o les ayudo o no les ayudo, pero no les hago perder el tiempo con preguntas gilipollas.

5 comentarios:
Sí, Hugo, esa sensación la llevo yo desde pequeño. Como era muy flaquito, cuando iba con mis padres por la calle y se paraban a saludar a algún matrimonio conocido, invariablemente la señora me pellizcaba el escuálido moflete y con una sonrisa condescendiente se dirigía a mi madre. Este no te come mucho, ¿eh? De aquellas experiencias he sacado dos cosas: un desapego tremendo por la humanidad y una bulimia compulsiva que he sublimado leyendo buenas revistas como Standdart. ¿Dónde hay que apuntarse?
Ésa era la pregunta, Álex.
esta la cosa muy mala..yo cuando puedo sabes q compro..pero es o filetes de pollo o revista, y lately ganan siempre los filetes de pollo
eso si. si hablamos de camisetas, la cosa cambia
te mando un enorme pero enorme abrazo
ánimo
Malu
Voy a dar mi opinión sobre la revista: hace ya muchos años que no se educa para leer, para saber, para descubrir, para sentir curiosidad. Si fuera otra revista de modas, famosillos o tonterías varias, seguro que se podría hacer más. No se quiere personas que piensen. Es una revista para una minoría. Desde la primera vez que leí Standdart, me devané los sesos pensando a quien podría presentársela. A ninguno de mis amigos o conocidos, de esos que se pueden tocar, me parecía que pudiera interesarles. Muy triste, ¿no? He aprendido muchas cosas desde la primera vez que entré en "Mi pasado" y ya sabes que he ido saltando allá donde me enviabas. Me gusta lo que escribes, cómo escribes, lo que haces y cómo lo haces, de quien te rodeas para hacerlo y el resultado, pero si no fuera así, creo que 20 miserables euros al año no van a ninguna parte si con ello ayudas a cumplir el sueño de un amigo. Cualquier noche de copas te gastas más. No quiero releer lo que te acabo de escribir porque seguro que empiezo a darle vueltas y me arrepiento. Sólo quiero que quede claro que me gusta Standdart (lo que es una suerte añadida a mis ganas de apoyar tu sueño) y que me siento afortunada por conocer a personas a lo largo de estos años que valen mucho la pena, la mayoría gracias a ti. Un gran abrazo, Hugo.
Raquel B.
Yo no me he suscrito por el rollo del paypal, ya sabes que esas cosas no se me dan bien. Pensaba que no hacía falta decirlo pero lo digo para que no pienses que soy gilipollas por no suscribirme sino por otros motivos. Anónimo :).
Publicar un comentario en la entrada