martes, 1 de mayo de 2012

Igual que un gato

A Esther, por su paciencia infinita
y su absoluta falta de criterio.



Porque soy igual que un gato
ella me cuida igual que a un gato:

Me consiente. Me regaña.
Me acaricia la cabeza
cuando me porto bien.
Juega conmigo. Es paciente.
Me concede caprichos
que no merezco.
Llena la despensa.
Me lleva al médico.
Me regala, siempre,
mis buenas dosis
de independencia.
Me alimenta. Recoge mis
juguetes mientras yo duermo.
Se preocupa por mí cuando
me asomo a la ventana.
Limpia mi espacio.
Da sentido a mis días.
No me hace preguntas tontas,
ni me agobia, ni me molesta.
No pone a prueba mi paciencia.
Me deja dormir hasta tarde.
Me deja dormir a su lado.
Ella es la persona que
estaba buscando.

Porque soy igual que un gato,
vivo feliz, igual que un gato.

6 comentarios:

Anam A.M. dijo...

Bueno, todos esos mimos son porque debes ser un lindo gatito :)

davidiego dijo...

Creo que yo también soy un gato

Javi Brasil dijo...

¿De qué valdría que yo escribiera algo tras leer esto?

Telma dijo...

Hay tantos gatos... jajajaj

Me ha gustado :)

covitieles dijo...

Tremenda delicia!

Una no gata dijo...

Puede usted intentar producir obras por encargo.
Si obedece usted a su inspiración, jamás escribirá una nota.
Precioso poema, por cierto.